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10 cosas que debes saber sobre la fibromialgia

Publicado: Mayo 10, 2021

La fibromialgia es una condición crónica de dolor y sensibilidad muscular generalizada asociada a fatiga, problemas de sueño y memoria, alteraciones de ánimo y disminución de la capacidad funcional, según lo explica el reumatólogo Óscar Chigne de la Clínica Ricardo Palma. A continuación algunos aspectos a tomar en cuenta sobre la enfermedad.

1. Su origen no está claramente definido, pero se considera multifactorial, combinando factores genéticos y ambientales, condicionando una alteración persistente en la regulación del dolor.

2. Aunque la fibromialgia no produce daño y destrucción articular o muscular puede generar una discapacidad funcional derivada de trastornos de sensibilización a nivel del sistema nervioso central y periférico al incrementar patológicamente la sensación de dolor y afectar el modo en que estas señales son procesadas.

3. El malestar físico y emocional vinculado a sus síntomas y la limitación consecuente para desarrollar las actividades cotidianas causan un profundo impacto en la calidad de vida de los pacientes, alterando sus relaciones personales, familiares, sociales y laborales.

4. El riesgo de padecer fibromialgia está modulado por múltiples factores, destacando el sexo femenino, agregación familiar (riesgo 8 veces mayor en familiares de primer grado) y factores ambientales relacionados como desencadenantes: infecciones, estrés prolongado, enfermedades autoinmunes, alteraciones psicosociales, enfermedades que cursan con dolor crónico, entre otras.

5. Sus principales manifestaciones son: dolor musculoesquelético crónico, fatiga, alteraciones del sueño o rigidez matutina. Sin embargo, este perfil puede complementarse o modularse por la presencia de otros síntomas afines al aparato locomotor y también por manifestaciones ajenas al mismo: hinchazón de manos y extremidades, sensación de hormigueos o calambres, cefaleas, mareos, bruxismo (rechinar los dientes) y dolor de la articulación mandibular, dolor abdominal, torácico, pélvico, problemas de piel, intolerancia al frío, síndrome de piernas inquietas, hipersensibilidad ambiental (luz, ruidos, olores, etc.), estados de angustia o depresión, entre otros.

6. Se diagnostica a través de la historia clínica y examen físico.  Estos son invaluables, sobre todo, por la naturaleza de los síntomas y hallazgos en la exploración física. El factor principal requerido para el diagnóstico es dolor generalizado asociado a problemas de sueño, memoria y/o fatiga durante al menos tres meses, pudiendo observarse períodos de remisión y actividad a lo largo de su evolución.

7. Cabe indicar que, la diversidad de síntomas musculoesqueléticos y factores complementarios y moduladores (que pueden coexistir de acuerdo a cada caso) definen muchas veces variaciones en el cuadro clínico que suponen un reto en la identificación de la fibromialgia. 

Esto hace necesario el descarte de otros trastornos, de acuerdo a la presentación de cada caso y sus manifestaciones particulares. Además, este cuadro se puede complicar aún más si coexisten otros síndromes dolorosos propios del aparato músculoesquelético como: Tendinopatías, sindrome de hipermovilidad articular, polimialgia reumática o incluso osteoartritis.

8. En cuanto al tratamiento, se basa en el uso de medicamentos dirigidos al control del dolor muscular generalizado y manifestaciones derivadas del trastorno de sensibilización central y periférico, así como acciones no farmacológicas basadas en estrategias de cuidado personal como terapia física y rehabilitación, psicología o nutrición. 

9. La fibromialgia no tiene cura; no obstante, el tratamiento está dirigido a reducir sus síntomas, incluyendo dolor difuso crónico, fatiga, insomnio y disfunción cognitiva, mejorando así su estado de salud.

10. La presencia de fibromialgia no aumenta por sí sola las posibilidades de contraer COVID – 19. Pero este virus sí puede agravar la condición de las personas que la padecen. Muchos procesos virales, especialmente, en fase aguda pueden producir manifestaciones similares a los de fibromialgia e incrementar más síntomas a los pacientes afectos de esta condición, quienes se encontrarán peor durante el curso de la infección.

Por otro lado, las condiciones de confinamiento adoptadas por la pandemia, determinan una disminución de la actividad y ejercicio físico en general, con aumento de estrés emocional, que pudieran influir en el empeoramiento de la fibromialgia.

El tratamiento de COVID-19 no está contraindicado en pacientes con esta enfermedad, debiéndose tratar los brotes de empeoramiento en esta condición si fueran requeridos.




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